
Imagino que sabrán perdonarme si comienzo entrecomillando lo que sigue (más que nada por si las demandas por decir las verdades como puños, que de piel fina y tragaderas reservadas algunos restaurantes andan pero que muy sobrados):
El Dento como restaurante no me interesará nunca más. Son interpretes de una carta en la que todo es de nomenclatura y locuacidad falaz en el momento de ofrecer sus platos. Allí todos los pescados son “salvajes”, no son de piscifactoría según el buen hombre que atiende con cantarina voz de tono falseado y repetitivo.
Yo diría que ofrecen pescados “cabreados” de entrar y salir del frigorífico. La ensalada que lleva el nombre del restaurante no deja de ser un mini-timbal de hortalizas cortadas en “juliana” siendo la mínima expresión en el plato y la máxima en euros como entrantes fríos. Hay un menú los días de lunes a viernes a 18 € que resulta ser la misma oferta, repitiendo los platos, para el sábado y domingo a 24 €. Si no lo exiges no te lo ofrecen ni te lo indican que existe el menú. Alardean de la mejor sopa de pescado que hayas podido degustar. Mal.
El aire acondicionado es a condición de que venga una persona de edad y lo haga cerrar porque nota frío y los demás a “sanjoderse”.... -No se preocupe yo cuando vea que su compañera se abanica vengo y lo “enxego”-. Los postres en carta que son de una marca conocida que fotografía las excelencias de sus helados y chocolates que atraen más que lo que seducen y gustan realmente no los probamos.